Ella
era como el hielo, fría pero quemaba y además, cortaba. La creían de
una forma pero qué saben los demás si ni siquiera ella se conocía. Se
aferraba a leyendas de cuervos para justificar sus pensamientos y
recuerdos. Fallaba muchas veces, decepcionaba a todos y eso la mataba.
Pero te puedo asegurar que le quería, le quería como el Sol a la mañana,
como el viento al mar y como el cielo a los ángeles. Y es que ella era
un ángel, un ángel que lloraba por volver, y lo intentaba pero no podía,
porque los caídos los caídos pierden su paraíso celestial, por eso, y
porque le quería, le quería hasta la luna y vuelta otra vez.
Tus locuras eran mi combustible. No me pidas que te odie, el amor no puede extinguirse -Littlekaa
Yo
habría hecho cualquier cosa por ti, pero tú no me querías en tu vida;
yo nunca formé parte de ella y nunca lo haré. Me dejé llevar, como lo
hace el mar, por mi roto amor y mi dulce ibsesión. Tú eras mi seguridad,
mi orgullo y toda mi libertad. Y quiás por eso salió mal; porque tengo
la condenada costumbre de enamorarme de la libertad de las personas; de
su autoestima, porque, en cierto modo, se hacen mías y llenan mis más
oscuros y profundos vacíos. Renunciaría mil veces a todo por tí, pero no
te hago falta, tú lo tienes todo y ya no seré y quizás nunca fui la que
te cuide de tus locuras porque Tus locuras eran mi combustible. No me
pidas que te odie, el amor no puede extinguirse.
